5 - Técnicas Quirurgicas

Varios estudios señalan que la supervivencia de los implantes está directamente relacionada con la experiencia del cirujano. La mayoría de los magníficos resultados publicados son logrados por equipos con gran experiencia.
La técnica quirúrgica que garantice una estabilidad primaria del implante está estrechamente relacionada con la calidad ósea. En el hueso D1 los mayores problemas pueden venir determinados por necrosis térmica del hueso periimplantario. El hueso cortical disipa peor el calor que el hueso esponjoso y tiene más riesgo de sobrecalentamiento. Se necesitan sistemas de corte altamente efectivo y poco traumático. Los implantes no deben ser colocados a la máxima presión, pero si a un torque suficiente para garantizar la estabilidad antirrotacional del implante. Los implantes con poca estabilidad primaria en este tipo de hueso tienen especialmente un mal pronóstico.
En los tipos D2 y D3 se recogen los mejores resultados, el aterrajado del lecho no es necesario en los implantes roscados. Se prefiere el uso de anclaje bicortical para mejorar la estabilidad primaria en el suelo de la fosa nasal y en el seno maxilar.
En hueso D4 la gran mayoría de fallos están relacionados con la falta de estabilidad. La respuesta del hueso trabecular al estrés mecánico es especialmente crítica.